Niños embajadores de la prevención
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Estudiantes de Posoltega podrán
formar parte de una red internacional con niños con
experiencias
similares | |
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El vulcanólogo Allan Creusot habló a
los niños sobre la importancia de no olvidar el pasado,
especialmente la lengua náhuatl, ya que ésta contiene
información precisa sobre la geología del país. LA PRENSA/F.
LARIOS. |
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Wilder Pérez R. wilder.perez@laprensa.com.ni
A los niños de Posoltega ya no les preocupa
olvidar el desastre de 1998, causado por el huracán Mitch. Ahora lo
recuerdan más que nunca en su escuela. Pero lejos de perturbarse, se
alistan para que eso no vuelva a suceder.
El pasado
miércoles subieron hasta la punta del volcán Casita en un recorrido
a pie que duró nueve horas de ida y vuelta. Aunque al principio se
mostraban temerosos por el pasado, de regreso se sintieron expertos
en vulcanología.
“Aprendimos muchas cosas sobre el deslave y
cómo se mide la temperatura de un volcán”, dijo Sixto Hernández, uno
de los 45 alumnos de la escuela “José Dolores Toruño”, de Posoltega,
que participó en la expedición.
Los estudiantes, cuyo nivel
escolar es el sexto grado, fueron guiados por el vulcanólogo Allan
Creusot, quien desde un inicio les recalcó la importancia de conocer
la lengua náhuatl. “Posoltega significa “lugar del borbollón”, eso
quiere decir que en tiempos (precolombinos) ocurrió algo similar,
pero el nicaragüense no le da importancia a eso y lo olvida”,
expresó Creusot.
TECNOLOGIA A DISPOSICION
Los niños que participaron en la gira forman parte de los 250 beneficiados
con el proyecto “La palabra a los alumnos de Posoltega”,
impulsado por la asociación Prevención 2000, con sede en Francia.
El mismo consiste en brindar acceso a la tecnología
a los niños que viven en sitios de riesgo en distintos países del
mundo. La escuela de Posoltega cuenta con siete computadoras
facilitadas por Prevención 2000 y sus alumnos en poco tiempo gozarán
de Internet.
Los escolares podrán intercambiar conocimientos
con niños de otros países sobre el tema de la prevención. “Queremos
que ellos sean los embajadores de la prevención”, afirmó Elizabeth
Perea, directora del proyecto, cuyo costo asciende a 37,000 euros en
Nicaragua.
Para esto tienen programados viajes bimensuales a
otros volcanes. Se espera recibir el apoyo del Ministerio de
Educación, Cultura y Deportes para extender el acceso a la
tecnología a otras escuelas, lo que costaría otros 30,000 euros.
“Analizamos psicológicamente a los niños a través de
dibujos, el tema que predominó al principio fue la muerte, el dolor,
ahora es todo lo contrario”, puntualizó Perea.
Sus palabras fueron respaldadas por Luis Manuel Gómez y Pablo Pichardo,
dos niños que volvieron al lugar por primera vez desde que perdieron
a sus familiares, no mostraron un gesto de tristeza y asimilaron
las lecciones de Creusot para que no se repita el desastre. 
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